Como miles de colombianos que aprovecharon la “benevolencia” de Estados Unidos con los supuestos “amenazados” o “víctimas” del conflicto, Beto Coral logró salir en Colombia en el año 2015 y radicarse como refugiado en USA.

Ese “exilio” podría acabársele ahora que el HSI (Homeland Security Investigations) lo “detuvo” y trasladó al cuartel general del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Phoenix mientras avanza lo que parecería ser un caso de deportación.

Esto porque el HSI en un comunicado público resaltó que Coral llego como turista, con visa B1 B2, y se quedó a vivir en Estados Unidos, sin mencionar el caso de asilo y si este fue negado o era mentira del activista político.

Lo curioso es que cuando son personas supuestamente “amenazadas” en su país de origen, no son extraditadas a él y sí a otras naciones, como el caso de otros colombianos que terminaron en África y ahora que demostraron su estatus legal en USA demandan su regreso a Estados Unidos.

¿Cuánto pagó el cartel de Cali por la muerte de Escobar?  

Según él mismo había contado, Beto Coral ( Franklin Humberto Coral) llegó a Estados Unidos en el 2015 como exiliado o asilado tras radicar una solicitud por las supuestas amenazas recibidas por la muerte de su padre, el capitán Humberto Coral Caballero, quien había sido parte del Bloque de Búsqueda que mató a Pablo Escobar el 2 de diciembre de 1993.

El oficial fue asesinado en medio de una historia que tiene dos versiones.

Una dice que fue un crimen en el propio Bloque de Búsqueda que estaba permeado por el Cartel de Cali desde antes de la muerte de Escobar y cuyos integrantes, tras dar de baja al capo de la mafia antioqueña, recibieron “10 millones de dólares de parte de Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela por “la acción”.

En ese Bloque de Búsqueda, que antes se llamó Grupo Élite y estaba integrado por 500 uniformados de la DIJIN (Dirección de Investigación Criminal e Interpol), el GOES (Grupos de Operaciones Especiales), el Gaula (Grupos de Acción Unificada por la Libertad Personal y antisecuestros) y los Carabineros, el Capitán Humberto Coral cumplía una misión más de escritorio que operativa. Gracias a sus estudios en una “carrera técnica de arquitectura” era el encargado de diseñar y “mapear” las eventuales rutas de fuga que podría tomar Pablo Escobar cuando se descubría uno de sus escondites. Con ese “dibujo”, el grupo operativo sabía cuáles calles o vías bloquear y así “encerrar” a Escobar en un “cuadrilátero” donde se le pudiera enfrentar y dar de baja.

El problema es que eran “apenas” 10 millones de dólares para 500 hombres y si se repartiera “POR IGUAL” le tocaría 20.000 dólares a cada uno ( el dólar en ese momento valía 419,56 pesos, para un total de 8.391.200 pesos para cada uniformado).

¿Cuántos policías estaban en el comando que mató a Escobar?

Una cifra muy lejos de los 96.250 pesos que recibía cada policía como salario mensual en 1993 (más una prima de orden público que aplicaba solo para Antioquia y era del 20 %)

Pero eso era si se repartiera en partes iguales entre 500 policías, sin considerar si era policía raso, estafeta, ranchero (el que hace las comidas), de la guarnición (servicios varios) o “Operativo” que eran los que hacían allanamientos y capturas (y eventuales enfrentamientos) o, quizá, solo se decidió repartir entre los 14 del comando que llegó hasta la casa de Pablo Escobar y lo mató y ahí sí muchos tendrían razones para “contar cosas”.

Hasta hoy, no hay claridad de quién “repartió”, cómo o en qué se basaba el porcentaje para cada uno y si “TODOS” quedaron satisfechos con lo que les tocó.

La segunda versión narra que una capitán, que decía amar a Coral, le disparó mientras dialogaban en un vehículo. En investigaciones posteriores descubrieron 10 millones de pesos de esa época, en sus cuentas bancarias, pero la mujer desapareció y no se sabe dónde está.

Cinco personas podrían dar la versión final y clara de la muerte del capitán Coral: el coronel Hugo Rafael Martínez Poveda,  comandante del Bloque de Búsqueda, los entonces mayores Hugo Aguilar Rodas y Danilo Gónzales y los capos del narcotráfico Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela.

Pero Gilberto Rodríguez murió el 31 de mayo de 2022 en una cárcel de Estados Unidos, el Coronel Martínez Poveda falleció el 22 de marzo de 2020 en Bogotá (de un infarto), el entonces mayor y luego coronel Danilo González murió tras recibir 12 disparos de pistola 9 milímetros en su cabeza (Bogotá, jueves 25 de marzo de 2004) en una guerra interna entre el Cartel de Cali y el Cartel del Norte del Valle.

¿Exilio de Beto Coral por la muerte de su padre?

Quedan vivos Miguel Rodríguez, pero está preso en Estados Unidos y el entonces mayor y luego coronel Hugo Aguilar, quien luego sería gobernador de Santander y ahora está preso por corrupción…pero con su memoria intacta. La historia del Capitán Humberto Coral está en ellos, si quisieran narrarla.

Basada en la muerte de su padre en abril del año 1994, cuando Beto Coral tenía siete años (nació en Medellín el 11 de mayo de 1986) exactamente 21 años después, el activista de izquierda pidió se le admitiera como refugiado por amenazas contra su vida.

Aunque habló de “amenazas de muerte, la columnista Ani Abello y el diario www.elexpediente.co resaltaron que su “necesidad urgente” de huir de Colombia era, quizá, por otros motivos, que lo podrían llevar a la cárcel.

¿Beto Coral se voló por estafas en Colombia?

Según Ani Abello y el Expediente, Coral trabajaba como recuperador de cartera para la Fundación Casa de La Mujer de Ibagué. Y allí 4 mujeres lo denunciaron porque cancelaron el saldo y se pusieron al día con sus deudas, pero el pago no apareció y Beto Coral, quien les tramitó el pago, “desapareció”.

“…EL EXPEDIENTE se dio a la tarea de investigar un poco más sobre el caso y encontró que éste es aún más grave de lo que reveló Ana María Abello.
De acuerdo con una fuente allegada a la investigación, luego de que Coral renunciara a su empleo como “normalizador” de cartera, a la sede en Ibagué de la fundación empezaron a llegar reclamos de mujeres humildes que habían pagado sus microcréditos, pero aún seguían figurando como si estuvieran en mora.

“Son mujeres humildes, de escasos recursos, que fueron engañadas por el señor Coral, que les recibió el pago de sus créditos y en vez de entregarlo a la fundación, se apropió de esos dineros”, dijo una fuente.

Una de las pruebas que pesan contra Coral, son los recibos falsos que él le entregó a sus víctimas. Se trata de hojas que él dolosamente elaboró, utilizando el membrete de la “Fundación Casa de la Mujer”….A una víctima, Coral le quitó $520 mil pesos. Otra pagó $328.375 pesos; la tercera hizo un pago de $530.548 y la última, $420 mil..”, se lee en el artículo.

Ese mismo personaje, que se volvió un radical defensor del gobierno de Gustavo Petro y crítico extremo de Donald Trump y sus políticas (en el país que supuestamente le dio asilo), fue detenido este martes Arizona por agentes del HSI  y está próximo, según un boletín de prensa de HSI a su deportación a Colombia, a pagar lo que debe.