La denuncia es concreta del Centro Nacional de Memoria Histórica y la FLIP, Fundación para la Libertad de Prensa, no cesa la violencia contra el periodismo en Colombia y se resalta que en los últimos 50 años fueron asesinados 172 periodistas por el ejercicio de la profesión, según los casos oficialmente denunciados.

Según ese registro oficial, sin contar los crímenes no documentados o no denunciados por empresas y familias de otros comunicadores, cada año se asesina en promedio a 4 periodistas en el país.

Según los registros de la FLIP, que parten del informe La palabra y el silencio. La violencia contra periodistas en Colombia (1977-2015), del CNMH, y que la fundación ha complementado con sus propios datos, desde 1977 han sido asesinados en Colombia 172 periodistas por razones asociadas a su oficio; no obstante, Sofía Jaramillo advirtió que se cuenta «con subregistros gigantes», pues probablemente los casos son muchos más. Ahora bien, de acuerdo con su testimonio, antes de 2016 buena parte de estos crímenes se atribuyen a las FARC-EP y, en la actualidad, a estructuras como el Clan del Golfo; además, Arauca, Norte de Santander, Caquetá y Cesar figuran entre las regiones más afectadas.

Infortunadamente, la violencia contra el periodismo en Colombia no se ha detenido. De hecho, en lo que va corrido del año han sido asesinados Mateo Pérez Rueda, de 24 años, fundador del medio independiente El Confidente, en Antioquia, y Cristian Herrera, periodista judicial con más de 25 años de trayectoria, en Cúcuta. Según el informe más reciente de la FLIP, en 2025 se registraron 469 agresiones contra 305 periodistas, entre ellas 186 amenazas, 15 desplazamientos forzados y 7 exilios. La Fundación calcula, además, que la impunidad en estos crímenes alcanza el 98%.

El Centro Nacional de Memoria Histórica y la FLIP alertan por violencia contra el periodismo en Colombia:

Precisamente para documentar y visibilizar la violencia contra la prensa en el marco del conflicto armado colombiano se reunieron D’Mar Córdoba Salamanca, director general del Centro Nacional de Memoria Histórica y la FLIP a través de su directora, Sofia Jaramillo Otoya.

También estuvo presente Natalia López, directora legal y de protección de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), en una reunión que se centró en el riesgo que enfrenta el ejercicio del periodismo en el país.

Precisamente, Jaramillo explicó que el impacto de estos asesinatos va más allá de la víctima, ya que, cuando matan a un periodista regional, nadie, por miedo, retoma su labor, y esas zonas quedan silenciadas, con un vacío informativo que permanece en la impunidad. «La libertad de prensa es de todos. Como sociedad perdemos cuando asesinan a un periodista», afirmó Natalia López, quien añadió que hasta ahora son pocos los casos de periodistas que han llegado a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Por su parte, el director general del CNMH, quien fue corresponsal y periodista investigativo, recordó el riesgo que implica este oficio en el país. También destacó la importancia de preservar el trabajo que los periodistas asesinados dejaron inconcluso, pues muchas de esas historias quedaron sin contar.

Para contrarrestar esta problemática, el director general del Centro Nacional de Memoria Histórica, D’Mar Córdoba Salamanca, indicó que la entidad seguirá documentando los casos de periodistas víctimas del conflicto armado a través de las efemérides y del videopódcast «Voces de la memoria», por el que ya pasó la periodista Jineth Bedoya. En ese sentido, señaló que recordar a quienes fueron asesinados por cumplir con el deber de informar es también una forma de reparación simbólica para sus familias.