El libro ‘Manifestaciones de violencia en la escuela primaria’, escrito por César Augusto Sierra, coordinador de la Escuela de Psicología del Politécnico Grancolombiano sede Medellín, brinda una guía en la identificación tanto de las víctimas, como de los agresores y se convierte en pieza básica de aprendizaje, sobre todo ahora que se conmemora el Día Internacional contra el Bullyng.

En Colombia, el acoso escolar o bullying se ha convertido en una forma de maltrato a menudo ignorada, con cifras alarmantes. A corte de junio de 2025, se reportaron 13.429 casos relacionados con acoso escolar, ciberacoso y agresiones, según datos del Ministerio de Educación mediante la Superintendencia. Además, según datos de Pisa y del Sistema Unificado de Convivencia Escolar (Suice), al menos el 23% de los estudiantes colombianos han sido víctimas frecuentes de esta forma de violencia, lo que equivale a uno de cada cinco niños.

El bullying puede tener consecuencias devastadoras, desde la deserción escolar hasta problemas de salud mental, como depresión y, en casos extremos, suicidio. Es crucial desnormalizar esta forma de violencia en las escuelas y promover espacios educativos seguros. Es fundamental entender que tanto víctimas como agresores necesitan orientación y apoyo, evitando estigmatizaciones y abriendo oportunidades para la reflexión y el cambio.

Por eso hoy en el marco del Día Internacional contra el Bullying, el libro “Manifestaciones de violencia en la escuela primaria”, es pieza básica al describir cómo reconocer señales de maltrato físico, como empujones y golpes, así como agresiones psicológicas, incluyendo insultos y burlas.

¿Cómo identificar a un niño víctima del Bullyng?

Perfiles de las víctimas de bullying

Las víctimas de acoso escolar se clasifican generalmente en dos categorías:

1. Víctimas pasivas: Son aquellos niños que se encuentran en una posición de constante vulnerabilidad, sufriendo burlas, humillaciones y agresiones físicas y psicológicas de sus compañeros. Son más ansiosos e inseguros que sus pares. Se caracterizan por su cautela, sensibilidad y tranquilidad, además de una baja autoestima y una percepción negativa de sí mismos y su situación. Tienden a estar solas y aisladas, sin amigos cercanos. No presentan conductas agresivas ni provocadoras, y generalmente tienen una actitud negativa hacia la violencia y el uso de medios violentos. La combinación la de ansiedad y una reacción sumisa, junto con debilidad física, los convierte en blancos fáciles para los agresores.

2. Víctimas provocadoras: Aunque también enfrentan acoso, estos niños muestran comportamientos ansiosos y agresivos. Suelen tener problemas de concentración y comportarse de manera que causa irritación y tensión a su alrededor. Algunos de ellos pueden ser hiperactivos y su conducta puede provocar a otros alumnos de la clase. Aunque son más débiles físicamente, intentan responder a los ataques, generalmente de forma ineficaz. Su comportamiento puede incluir hiperactividad, inquietud, dispersión y actitudes ofensivas, lo que a veces les gana el disgusto de adultos, incluyendo maestros. Pueden también intentar agredir a otros niños más débiles.

En ambos casos, las víctimas de bullying tienen una relación más estrecha y positiva con sus padres, especialmente con sus madres, lo cual a veces se interpreta como sobreprotección.

Estas dinámicas familiares, junto con el hostigamiento constante por parte de sus compañeros, contribuyen a su alta ansiedad e inseguridad, reforzando la valoración negativa que tienen de sí mismos.

¿En el Día Internacional contra el Bullying Cómo es un agresor?

El «matón» del salón es un niño que identifica rápidamente las características que hacen vulnerable a su víctima y se convierte en su constante perseguidor, dedicando gran parte de su tiempo a acechar y maltratar física y psicológicamente a otros niños. Su popularidad se basa en el miedo y el hostigamiento que impone, lo que lleva a que la mayoría de sus compañeros le teman e intenten evitar cualquier conflicto con él.

Tienen una mayor tendencia hacia la violencia y el uso de medios violentos que los demás alumnos. Son impulsivos y muestran una necesidad imperiosa de dominar a los demás. Con frecuencia, tienen una opinión positiva de sí mismos y suelen ser físicamente más fuertes que sus víctimas. En cuanto a su rendimiento académico, puede ser normal, por debajo o por encima del promedio en primaria, pero en secundaria suelen obtener notas más bajas y desarrollar una actitud negativa hacia la escuela. Tienen dificultades para adaptarse a las normas escolares y son considerados indisciplinados, inquietos o hiperactivos, recibiendo frecuentes llamados de atención y notas de compromiso disciplinario.

Estos niños participan activamente en juegos violentos como peleas, Karate, Tae-Kondo y otros que impliquen violencia física. Son sobresalientes en deportes considerados rudos y fuertes como el fútbol, atletismo y fútbol americano. Posiblemente han desarrollado hostilidad hacia su entorno debido a condiciones familiares, lo que los lleva a sentir satisfacción al causar daño y sufrimiento. A menudo obtienen beneficios materiales de sus víctimas, como dinero y objetos personales.

Las niñas agresoras son más difíciles de descubrir ya que utilizan medios menos visibles de hostigamiento, como la calumnia, la propagación de rumores y la manipulación de relaciones de amistad. Aunque no lo demuestran, los matones sienten gran frustración y tristeza internamente, tendiendo a tener un carácter depresivo. Sienten envidia hacia los demás y su principal interés es estropear la felicidad de otros.