Dicen que la economía de la coca y del oro en Colombia sostiene al país. Un solo dato parecería demostrarlo, la coca genera 16.500 millones de dólares cada año, lo que representa el 4.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Ahora el maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal, @ElJodario, hace un análisis sobre ese impacto y la propuesta de siempre de todos los gobiernos, perseguir y condenar:

“POBRES POR COMPLACER AL GRINGO

El presidente dijo en su alocución dominical que en la calle hay una economía paralela que se ha sostenido con los dineros ilícitos que provienen de haber convertido a Colombia en el primer productor de cocaína del mundo.

No exageró ni descubrió que el agua moja, pero le quedó faltando el factor oro, que no es tan clandestino sino ilegal, dependiendo de quien lo extrae.

Pero fundamentalmente no dejó percibir una solución distinta a la eternamente fracasada de la persecución y la condena.

Hemos sostenido la economía de este país con un producto como la coca, pero sin poderla ingresar ni a las cifras que maneja el Banco de la República ni mucho menos al cobro directo de la DIAN. El carrusel parece de novela. Si se fumigara toda la coca sembrada con las viejas avionetas, es decir, si no volvemos a producir cocaína, la plata que hoy mueve habilidosamente al país no tendríamos con qué reemplazarla.

Igualmente, no hay programa ni cultivo rentable que pudiera sembrarse en esas 400 mil hectáreas que dicen estar sembradas de la mata maldita.

Con el oro el asunto se pararía incendiando las grúas de rio o expropiándolas, pero no habría tampoco cómo reemplazar el flujo de dólares que dejarían de entrar al comercio nacional porque los mineros legales no tendrían capacidad para asumir el hueco que se generaría en el mercado.

Para hacer lo uno y lo otro se requiere aniquilar los ejércitos de traquetos que protegen y sostienen ambos negocios. Nadie sabe empero por dónde comenzar. Lo que si sabemos todos es que por ponernos de moralistas o por satisfacer al gringo periquero, nos podemos autoflagelar para quedar redimidos moralmente, pero paralizados físicamente.

No pudiendo, ni debiendo, autonominarnos como el país de la coca y no queriendo volvernos pobres de solemnidad, nos tocaría muy probablemente equivocarnos de nuevo y complacer al gringo.

Gustavo Álvarez Gardeazábal. Septiembre 29 del 2026”. Escuche el audio de @ElJodario sobre la economía de la coca y el oro en Colombia: