Hace 10 meses el actor Eric Dane fue diagnosticado con la enfermedad de ALS (en inglés) o ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica, o enfermedad de Lou Gehrig), un muy extraño y agresivo padecimiento degenerativo que provoca parálisis progresiva de los músculos, afectando las neuronas del cerebro y la médula espinal, llevando a que el paciente pierda progresivamente la capacidad de hablar, comer, caminar y respirar de manera independiente.

El actor Eric Dane, de 53 años, ya era parte del culto de Hollywood y los fanáticos al cine y la televisión lo seguían tras su participación en series como Grey’s Anatomy, Euphoria (la tercera temporada ya está grabada y será su despedida) y la cinta Bad Boys Ride or Die (con Will Smith y Martin Lawrence), papeles con los que había logrado consolidar una carrera en alza.

Pero, en abril del año 2025, el mundo del cine se sorprendió cuando anunció que la ELA estaba presente en su cuerpo y, en el programa Good Morning America,  señaló su enojo con el destino, la vida o quien hubiera determinado esa anomalía en su cuerpo: “…sabes, mi padre me fue arrebatado cuando yo era pequeño (se suicidó cuando él tenía solo 7 años) Y ahora hay muchas posibilidades de que yo también les sea arrebatado a mis hijas cuando todavía son muy jóvenes», dijo a los periodistas en el programa de TV.

Hoy, al anunciarse su muerte, Netflix presentó en su serie “Famous Last Words” sus últimas palabras, las que el actor Eric Dane grabó con la condición especifica de que solo se emitieran tras su muerte y como un homenaje al amor por sus hijas adolescentes, Billie y Georgia.

Más que un programa de televisión sus palabras son 4 lecciones sobre el presente y el futuro en la vida de cada persona, y en esencial de ellas: “Primero, vive ahora. Ahora mismo. En el presente. Es difícil, pero aprendí a hacerlo”. Dos, “Encuentra tu pasión, tu alegría. Encuentra tu camino, tu propósito, tu sueño. Y ve por ello. De verdad, ve por ello”. Tres, “Elige bien a tus amigos”. Y la cuarta su petición de nunca desfallecer: “Lucha con cada gramo de tu ser, y con dignidad. Esta enfermedad está quitándome el cuerpo poco a poco, pero nunca quitará mi espíritu”.

Este es el mensaje del actor Eric Dane a sus hijas y a la humanidad:

Billie y Georgia, estas palabras son para ustedes.

Lo intenté. A veces tropecé, pero lo intenté. En general, nos la pasamos genial, ¿no? Recuerdo todos los momentos que pasamos en la playa. Ustedes dos, yo y mamá en Malibú, Santa Mónica, Hawái, México. Las veo ahora jugando en el mar durante horas, mis bebés acuáticas.

Esos días -nunca mejor dicho- fueron el cielo.

Quiero decirles cuatro cosas que aprendí de esta enfermedad, y espero que no solo me escuchen, sino que realmente me oigan.

Primero, vivan ahora, ahora mismo, en el presente. Es difícil, pero aprendí a hacerlo. Durante años viví vagando mentalmente, perdido en mi cabeza por largos períodos, revolcándome en la preocupación y la autocompasión, la vergüenza y la duda. Repasaba decisiones, me cuestionaba: “Debería haber hecho esto”. “Nunca debería haber hecho eso.” No más.

Por pura supervivencia, me veo obligado a quedarme en el presente. Pero no quiero estar en ningún otro lugar. El pasado contiene arrepentimientos. El futuro sigue siendo desconocido. Así que tienen que vivir ahora. El presente es todo lo que tienen. Atesórenlo. Aprecien cada momento.

En segundo lugar, enamórense. No necesariamente de una persona, aunque también lo recomiendo. Pero enamórense de algo. Encuentren su pasión, su alegría.

Encuentren eso que las haga querer levantarse por la mañana. Les impulse durante todo el día. Me enamoré por primera vez cuando tenía más o menos su edad. Me enamoré de la actuación.

Ese amor finalmente me ayudó a atravesar mis horas más oscuras, mis días más oscuros, mi año más oscuro. Todavía amo mi trabajo. Todavía lo espero con ilusión. Todavía quiero ponerme frente a la cámara y desempeñar mi papel. Mi trabajo no me define, pero me entusiasma.

Encuentren algo. Encuentren algo que les entusiasme. Encuentren su camino. Su propósito. Su sueño. Y luego vayan por él. De verdad, vayan con todo.

En tercer lugar, elijan a sus amigos sabiamente. Encuentren a su gente y permitan que las encuentren, y entréguense a ellos. Los mejores les devolverán lo mismo. Sin juzgar. Sin condiciones. Sin preguntas.

Estoy muy agradecido por mi familia y amigos más cercanos. Todos y cada uno de ellos dio un paso al frente. Ya no puedo hacer ni las pequeñas cosas que antes hacía. No puedo manejar por la ciudad, ir al gimnasio, tomar un café, pasar el rato. Aprendí a abrazar las alternativas. Mis amigos vienen a mí. Comemos juntos, vemos un partido, escuchamos música. No hacen nada especial. Simplemente están presentes. Eso es un montón. Simplemente estar.

Amen a sus amigos con todo lo que tienen. Aférrense a ellos. Las entretendrán, las ayudarán, las apoyarán, y algunos incluso las salvarán.

Por último, luchen con cada fibra de su ser y con dignidad. Cuando enfrenten desafíos, de salud o cualquier otro tipo, luchen. Nunca se rindan. Luchen hasta el último aliento. Esta enfermedad se está apoderando lentamente de mi cuerpo, pero nunca me va a quitar el espíritu.

Ustedes dos son personas diferentes. Pero ambas son fuertes y resilientes. Heredaron la resiliencia de mí. Ese es mi superpoder. Me tiran abajo y vuelvo a levantarme, y sigo regresando. Me levanto una y otra y otra vez. Mark dice que soy como un gato. Excepto que un gato tiene nueve vidas, y yo voy fácilmente por el número quince.

Así que cuando algo inesperado las golpee, y lo hará, porque así es la vida, luchen y enfréntenlo con honestidad, integridad y gracia, aunque parezca insuperable.

Espero haberles demostrado que se puede enfrentar cualquier cosa. Se puede enfrentar el final de los días. Se puede enfrentar el infierno con dignidad.

Luchen, chicas, y mantengan la cabeza en alto.

Billie y Georgia, ustedes son mi corazón. Son todo para mí. Buenas noches. Las amo. Estas son mis últimas palabras”.