La aeronáutica Civil de Colombia continúa con la investigación sobre la tragedia del avión de Satena HK 4709 que dejó a 13 pasajeros y los dos pilotos muertos, accidente ocurrido este miércoles 28 de enero.

Este viernes se confirmó que la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes (DIACC), de la Aeronáutica Civil de Colombia ya tiene en su poder y está desgrabando las comunicaciones contenidas en la caja de grabaciones, para analizar los tres puntos claves en cualquier accidente aéreo, las condiciones mecánicas de la aeronave, las condiciones ambientales (clima geografía, vientos) y el factor humano, sin embargo, llamó la atención que también se analizará si la guerra electrónica que libran los narcos, guerrilleros y traquetos, que tienen laboratorios y sembrados en esa zona, contra los aviones de las Fuerzas Militares habría causado «interferencias» y generado falsos datos a los pilotos .

Es “interferencia” electrónica podría haber afectado uno o varios de los instrumentos claves de la aeronave y haber confundido al piloto sobre la zona real en la que estaba, en la cual sobresalían los altos cerros que sobrevolaba y de allí la tragedia del avión de Satena HK 4709.

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¿Qué es la Guerra electrónica?

Según el coronel Álvaro Bello, de la Aeronáutica y quien coordina la investigación, se analiza porque, según las comunicaciones, el piloto pensaba que estaba en una zona cercana al aeropuerto de Ocaña, como se lo informaba el instrumento, y pedía al copiloto iniciar el proceso de descenso y aproximación para aterrizaje mientras que realmente aún no había sobrepasado los cerros.

Esa “interferencia” habría causado datos errados entre las “comunicaciones” radiales y los GPS que informaban al piloto de su posición: el Jamming y el Spoofing:

El jamming de comunicación satelital es una interferencia intencionada que bloquea, degrada o anula las señales de radiofrecuencia (GPS, WiFi, celulares y móviles) usando dispositivos inhibidores. Mientras que el Spoofing es enviar señales falsas para manipular la ubicación sin cortar la conexión.

A esa “interferencia” electrónica se suma que en Ocaña no hay controlador aéreo por lo que el piloto no tenía quien lo alertara sobre su real posición y la cercanía a los cerros, mientras que la Torre de control de Cúcuta ya no controlaba la frecuencia en la cual se comunicaba la aeronave con otros aviones.

De allí que la posición de los restos del Beechcraft 700 muestran que el piloto, en medio de una neblina espesa que no lo dejaba ver a la distancia, intentó elevar la aeronave cuando se encontró el cerro de frente.

“Ustedes deben tener presente, y dentro de una hipótesis de causa, la zona, el sitio donde ocurrió el accidente y no podemos descartar que eventualmente se pudo haber presentado esa situación…de interferencia cibernética”, señaló el Coronel a los medios de comunicación.

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