Una ola inesperada en las playas de República Dominicana arrastró a Hugo Zuluaga, el dueño de Quipux y las fotomultas en Colombia, y a dos de sus hijos, accidente que finalmente causaría la muerte del empresario antioqueño.
según versiones de las autoridades, Hugo Zuluaga se encontraba con dos hijos en el mar cuando inesperadamente una ola los arrastró sin dar tiempo a que actuaran los servicios de salvavidas del Hotel Hard Rock Café de Punta Cana, donde se encontraban alojados.
Los dos menores de edad fueron encontrados minutos después, pero el empresario continúo desaparecido cerca de una hora, hasta que una brigada de socorro lo localizó a unos 5 kilómetros del sitio donde fue arrastrado por el fenómeno marino.
Detrás de Hugo Zuluaga, el dueño de Quipux y las fotomultas, se creó una empresa en la que los municipios que contrataban sus máquinas, al principio importadas de Rusia, se quedaban con el 20 o 30 por ciento del valor que le tocaba pagar a cada ciudadano sancionado, mientras que la empresa privada obtenía entre el 60 y el 70 por ciento de la multa económica.
¿Cuánto le dejaron las fotomultas a Quipux y cuánto a Medellín?
Su poder de “negociar” con las administraciones municipales, y principalmente con los funcionarios, era tanto que si el ciudadano pagaba en los tres primeros días siguientes a la multa, y su valor bajaba al 50 por ciento del costo, se cubría únicamente lo que cobraba Quipux mientras que a las secretarías de Movilidad o los municipios no llegaba ni un solo peso.
Precisamente eso fue denunciado por el concejal Santiago Jaramillo en el recinto del Concejo de Medellín, pero tras su declaración fue invitado a “Charlar” con Zuluaga, invitación que, se sepa, el entonces edil nunca aceptó.
En una medida que evita el negociado que había detrás de las fotomultas, la Alcaldía de Medellín decidió no continuar con ese contrató y hoy la capital paisa es la única ciudad de Colombia donde las fotomultas son “cívicas y sociales”, buscando proteger al peatón y al conductor, y no un castigo económico para solo cobrar a los conductores.
En un informe presentado el año pasado en el Concejo de Medellín, por Alejandro de Bedout, se denunció que en los 20 años de funcionamiento de las fotomultas en la ciudad se recogieron más de un billón cien mil millones de pesos y de ellos más de 700 mil millones fueron para el privado y cerca de 400 mil millones para el municipio, gracias a un contrato que fue modificado en 13 ocasiones, siempre a favor de la empresa.
Es más, se asegura que los “equipos viejos” que quedaron tras finalizar el contrato con Medellín fueron trasladados, o negociados, con el municipio de Envigado que anunció la aplicación de las cámaras de fotomultas, en un negocio que todo el mundo se imagina para dónde va.


