En la sapiencia que da la adultez, el Maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal se dejó “tentar” por preguntas que hoy se hace Colombia, sobre el nuevo gobierno, la paz, o la guerra para mejor decirlo, el triste adiós a la lectura y hasta su descanso final en la tumba que tiene preparada en el cementerio de San Pedro, en Medellín.

Lo hizo ante el medio Proclama Del Pacífico y, ha causa de los daños que causó el terremoto del pasado 10 de agosto en su finca El Porce, en Riofrio, tocó recibir a los colegas en el Parque Principal del Municipio.

“…Hablamos del país que dejó de leer. Recordó los cerca de 180.000 ejemplares alcanzados por El Divino y los comparó con los diez mil de uno de sus éxitos editoriales recientes. Las pantallas, dice, comprimieron el pensamiento hasta convertirlo en títulos, frases y latigazos.

“Desde allí saltamos a Trump y al presidente Abelardo de la Espriella. Gardeazábal conserva intacta la capacidad de incomodar. Describe gobiernos que encienden demasiados “fogones” simultáneamente y gobernantes que convierten la política en espectáculo…”, resalta la entrevista al Maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal.

“…El tiempo comenzó a vencernos. Entonces le pregunté por su tumba. En el Cementerio Museo San Pedro, en Medellín, tiene preparado un mausoleo. Ha pedido que su ataúd permanezca vertical. Su explicación resume quizá mejor que cualquier biografía los 81 años del hombre que tenía frente a mí: Quiere que lo entierren de pie porque nunca hizo genuflexión, nunca dobló la cerviz.

“Terminamos hablando de Colombia. Le pregunté si un hombre que ha dedicado buena parte de su literatura a narrar nuestra violencia todavía cree posible la paz. Gardeazábal miró el país desde aquel parque de provincia y dejó una frase pequeña después de una conversación enorme: “Se está cansando de la guerra. Esa es mi esperanza”.

Lea aquí la entrevista completa al Maestro Gustavo Alvarez Gardeazabal en el reconocido medio digital www.proclamadelpacifico.com.