Las barras bravas de Millonarios llegaron a Cartagena y se enfrentaron con las barras bravas del Real Cartagena… y por eso “pienso en si el fútbol se volvió ya otro rio de lava ardiente en este país donde todo arde…”, dice el Maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal, @ElJodario, sobre lo que vivió en esa ciudad:

“LAS BARRAS BRAVAS EN LA PLAYA

Como no soy visitante de los estadios desde una remota noche en que Alfonso Berón Victoria, el esposo de mi tía Ruth, me llevó ver al Pascual Guerrero un partido del Sao Paulo y nunca más volví.

Y como cuando era alcalde y me movía en apoyo de Cortuluá, me prohibieron alegremente Martán y sus muchachos que cuidado se me ocurriera   acompañarlos por los días en que buscaban subir de categoría, alegando que yo era un morrocó que no sabía de fútbol, pues no tenía idea de lo que son capaces de hacer las barras bravas.

Y como cuando he vivido en ciudades he estado bastante lejos del estadio, menos que estaba enterado de la virulencia que contagia a los seguidores de un equipo y aunque me supongo que los vecinos de esos estadios deben contabilizar daños y perjuicios cada tanto, podría decir que estaba virgen en la experiencia pese a mis 80 años.

 Pero el pasado martes , cuando  tranquilamente me encontraba leyendo la voluminosa biografía de Leonardo Da Vinci en el balcón de mi refugio cartagenero, por lo menos 50 metros más arriba de la calle, el estruendo, la algazara pijao y el ulular de no menos de 15 motos que arriaban, como en corraleja, a una crecida montonera de muchachos, algunos armados con palos, otros con trapos azules y dos o tres con los saldos de una carpa también azul, dejé libro a un lado y en la perspectiva desde donde me encontraba presencié la agresividad con que los perseguidos se enfrentaban a las motos bullosas que los arriaban.

Cuando la bullaranga y las motos de la policía se perdieron en lontananza, bajé a la portería del edificio para que los de la seguridad me explicaran algo sobre ese espectáculo. Eran las barras bravas de Millonarios que habían pretendido instalarse en las playas de Bocagrande mientras llegaban al estadio a aupar al equipo en su enfrentamiento con Real Cartagena.

Como todavía estoy oyendo en mi memoria la histeria, los golpes a palo y las sirenas de los policías, pienso en si el fútbol se volvió ya otro rio de lava ardiente en este país donde todo arde.

Gustavo Álvarez Gardeazábal. Cartagena, agosto 28 del 2025”. Escuche el audio de @ElJodario sobre las barras bravas: