Cinco mujeres y 21 hombres murieron en la guerra de los ejércitos de los traquetos, los de alias Iván Mordisco contra los de alias Calarcá, en la lucha por las 5 mil hectáreas sembradas de coca que hay en El Guaviare.

Pero esa guerra de los ejércitos de los traquetos, ¿para dónde nos lleva? Análisis del Maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal, @ElJodario, en su escrito diario para www.rutanoticias.co:

RECULANDO EN TODO

Los escabrosos testimonios en fotos y videos de la fila de casi 30 cadáveres de miembros de uno de los 18 ejércitos de traquetos que hoy operan en Colombia, nos hacen sentir como si el país hubiese reculado a tiempos y circunstancias que creíamos olvidadas.

Desde las épocas de las matazones de la Violencia o de los combates con los guerrilleros marxistas  , los colombianos no veíamos un testimonio tan aterrador de la masacre de compatriotas. Según la Defensoría del Pueblo los muertos tendidos a la orilla de la carretera veredal en el Guaviare, son  todos integrantes del Ejército de Mordisco y los causantes de su muerte dizque son los combatientes del Ejército de Calarcá.

Las connotaciones son entonces mayúsculas así los señoritos bogotanos que comentan las noticias de la provincia en sus redes y noticieros los minimicen y a la mayoría de compatriotas les parezca que en una batalla entre traquetos no hay muerto bueno. Se les olvida a unos y otros lo que significa el salto atrás que hemos vuelto a dar en un país que dizque había firmado la paz.

Y pocos recuerdan que Mordisco ha sido señalado y perseguido por el presidente Petro con saña y que Calarcá ha sido acogido por la Paz Total y goza de algunos beneficios y protección. Por supuesto, los mismos señoritos capitalinos se niegan a recordar que son los de Calarcá quienes también combaten a los Elenos en la Guerra de los Traquetos del Catatumbo.

En otras palabras, que la reculada que estamos dando es en todos los campos . El estado ha vuelto a perder el dominio sobre el territorio. Los militares son convidados de piedra a la sangrienta guerra entre traquetos.

La venganza volvió a ser el motor de la Colombia olvidada  y el desprecio citadino por los combatientes de esa  guerra lejana entre traquetos, es igual al que se tenía cuando pájaros y guerrilleros, bandoleros y soldados, policías y campesinos nos llenaban de muertos a montones en las orillas de otros caminos idénticos a los del  Guaviare por estos días.

Gustavo Álvarez Gardeazábal. El Porce, enero 20 del 2026