Nicolás Maduro y Cilia Flores, presidente de Venezuela y “Primera Combatiente de Venezuela”, como él la llamaba, desfilaron esposados ante las cámaras y periodistas del mundo al llegar a Estados Unidos y esa imagen recuerda a las parejas famosas, inocentes o culpables, que han marcado a la humanidad.
Si es en el crimen, Nicolás Maduro y Cilia Flores recuerdan a Bonnie and Clyde (Bonnie Parker y Clyde Barrow), la pareja llamada “los enemigos públicos número 1” de Estados Unidos y que durante 1931 a 1934 robó bancos, comercios, tiendas y cuanto lugar tuviera dinero en efectivo en ese país y que finalmente no fue capturada, sino baleada por las autoridades.
Si es en la política, el amor de Nicolás Maduro y Cilia Flores podría parecerse, por algo de su desarrollo, en la historia del rey Carlos y Camilla, en Inglaterra, y la “persecución” de él hasta lograr convencerla de casarse.
Cilia Flores nació el 15 octubre 1956 y tras graduarse de abogada ingresó a los grupos chavistas que buscaban llevar al poder al entonces coronel Hugo Chávez. Al lograrlo y como premio, el 31 de enero de 2012, el entonces presidente de Venezuela la nombraría Procuradora General de la Nación, mientras ella convivía maritalmente con Nicolás Maduro (nacido el 23 de noviembre de 1962).
Esa convivencia había comenzado entre 1992 y 1993 cuando Cilia Flores llevaba pocos meses de separada, de Walter Ramón Gavidia, un dirigente regional del chavismo, y quien la había dejado con tres hijos, Walter Jacob, entonces con 15 años, Yosser Daniel, que tenía 5 años, y Yoswal Alexander de solo tres años de edad.
¿Alex Saab donde están los 42 millones de dólares?
Mientras ella seguía en los “comandos” chavistas, Maduro sería elegido presidente en abril de 2013 y solo tres meses después de posesionarse, y dos décadas después de convivir, le propondría casarse, lo que harían el 15 de julio en una ceremonia civil presidida por el alcalde del municipio de El Libertador.
Ya desde que se “fueron a vivir juntos” Nicolás Maduro había “adoptado” a los tres hijos de Cilia y poco a poco los convertiría, como a muchos chavistas, en grandes beneficiarios y contratistas del Estado.
Pero Cilia, a su vez, no dejaba “tirado” a su ex esposo Walter Ramón Gavidia.
En ese mismo año del matrimonio civil, Walter Jacob, el hijo mayor, Walter Ramón, el ex esposo, y el colombiano Alex Saab se “ganaron la lotería” al obtener un contrato de 42 millones de dólares para construir, con un plazo de ejecución de un año, el Gran Hotel Maiquetía, que sería anexo al Aeropuerto de Caracas y querían se convirtiera en referente internacional de hotelería.
El hotel, tras una nueva inyección de capital por el Estado, que se dice fue de 47 millones de dólares, se terminaría de construir y habilitar al servicio entre los años 2024 y 2025, sin que se conozca hasta hoy que pasó con los 42 millones de dólares entregados en el año 2013, ni quién los tiene.
Sin embargo, ganarse ese, y otros contratos del estado venezolano, pondría los ojos inquisidores sobre Cilia y sus hijos y hoy ella y sus vástagos tienen sanciones económicas o prohibido entrar a países como Colombia (sanción tomada en gobiernos anteriores a Gustavo Petro), Canadá, Panamá y Estados Unidos, donde son mencionados en Indictment que los relacionan con el Cartel de los Soles.
¿Cómo se robaron a PDVSA?
No son los únicos familiares de Nicolás Maduro y Cilia Flores en problemas. Dos sobrinos de ella fueron capturados en Hawái, el 15 de diciembre de 2015, y remitidos a cortes de Estados Unidos acusados de intentar introducir 800 kilos de cocaína a USA.
Además, una empresa de los hijos de Cilia Flores es mencionada en un extraño préstamo internacional que los “muchachos” hicieron a Petróleos de Venezuela S.A, (PDVSA) por 50 millones de dólares, pero el cual, al ser cancelado por la petrolera estatal a valores del cambio oficial (en Venezuela se alcanzaron a tener tres sistemas múltiples de “cambio de divisas), se convirtió en una deuda de 660 millones de dólares, una tercera parte de ese dinero fue inyectado como capital a empresas de los hijastros de Nicolás Maduro en La Florida y de los otros 400 y más millones de dólares se perdió el rumbo.
A los tres hijos de Nicolás Maduro y Cilia Flores también se les perdió el rumbo. Informes de medios digitales desde Caracas señalan que tras la captura de su madre y de su padrastro, los “muchachos” abandonaros sus residencias.
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Y mientras se reconfigura el poder en Venezuela, en la capital se habla de dos opciones, una que los tres están refugiados en embajadas de países amigos y dos que se internaron en estados de Venezuela donde gobiernan y son fuertes chavistas amigos.
Y así, por el momento, avanza la historia alrededor de Nicolás Maduro y Cilia Flores que los muestra unidos en su captura y llegando esposados a los Estados Unidos. Señalados de dirigir y pertenecer al Cartel de los Soles, acusación que les daría para cadena perpetua y colofón de 32 años de convivencia y de matrimonio civil alrededor del amor y la corrupción.

