Cada vez más el diálogo abierto y franco respecto a la cultura y la prevención de las violencias basadas en género (VBG) llega a entornos masivos, y si estos espacios involucran a población estudiantil, las transformaciones serán mayores. La de este jueves en Santa Marta fue una de esas ocasiones de importante alcance y reflejo de los tiempos a los que esta entidad mide el pulso dentro de su gestión interinstitucional de seguir impulsando oportunidades.

Así fue el Primer Encuentro Nacional de la Cultura y la Prevención de Violencias Basadas en Género, que el ICETEX en alianza con SmartP llevó a cabo en la Perla de América, que evidenció el diálogo que es urgente para la sociedad y que busca generar espacios de reflexión, articulación y acción que contribuyan a prevenir y transformar este tipo de violencias.

“Hoy somos promotores de una conversación que debe ser constante en el país y en la sociedad global, y que estamos asumiendo para responder a deudas históricas con poblaciones. Estar aquí como entidad y como parte de instituciones y actores decididos a aportar a una transformación, evidencia las dimensiones de este encuentro nacional. Expertos, académicos, jóvenes y familias se han encontrado en este primer encuentro que es también el llamado a reconocernos como actores de cambio”, expresó el presidente del ICETEX, Álvaro Urquijo.

¿Cómo apoyar la cultura y la prevención de las violencias basadas en género?

Con asistencia de más de 900 personas en el Teatro Santa Marta de la capital de Magdalena, se efectuó la cita indicada para conocer las experiencias y visiones de cerca de 25 expertos nacionales sobre una realidad que no debe ser ignorada y que reclama especial atención en los espacios educativos.

Vivencias y propuestas de profesionales que son referentes en campos como el bienestar emocional, la lucha contra las diversas formas de violencias, y la prevención y atención de estas expresiones en entornos educativos, fueron parte de esta conversación.

Entre los temas, también se analizaron las barreras existentes, las situaciones de discriminación, de racismo y de inequidad, todas abordas desde la luz de construcción de sociedad para que dichos flagelos sean erradicados.

Como parte de la conversación de este jueves, Patricia Mena, presidenta de la Cumbre Global de la Salud Mental, destacó que la familia es esencial en esta construcción, en la generación plena de vínculos afectivos. Igualmente, señaló que el silencio ejerce una narrativa que ha permitido el aumento de casos de VBG.

 “Tenemos leyes, pero el sistema debe fortalecerse, el compromiso es también de todas las instituciones, de ir a las poblaciones, hablar con ellas, conocer qué viven, qué sienten y qué temen. Reconocer la pluriculturalidad es una obligación para toda gestión institucionales construir equidad desde los territorios”, agregó Mena.

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El diálogo constante ante un panorama elocuente

 El encuentro nacional fue una jornada de llamado al diálogo y a la acción colaborativa. “Conocer las voces y experiencias de los profesionales en este encuentro es también una ruta eficaz para fortalecer nuestras capacidades individuales y colectivas”.

 El camino es de tránsito constante y cada vez más prioritario. El escenario global nos muestra que, por ejemplo, según datos de ONU Mujeres, cerca de 840 millones de mujeres han sido víctimas de violencia física o sexual a lo largo de su vida y menos del 40 % de quienes experimentan este tipo de violencia buscan ayuda, lo que evidencia barreras persistentes como el miedo, la desinformación y la revictimización.

En el panorama nacional los datos son elocuentes: como muestra, se estima que más de 2 millones de mujeres y niñas corren el riesgo de sufrir violencia de género (330.000 de ellas son predominantemente indígenas y afrodescendientes) y las personas expuestas a discriminaciones (como la mujer, las personas con discapacidad, las pertenecientes a etnias o la población LGBTIQ+) enfrentan mayores riesgos de las violencias basadas en género.