Cuando hay que despedir a los amigos que te han acompañado en la vida de alegrías y “de vergajadas”, hay que recordar este tributo del maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal, @ElJodario, a un amigo que se acerca a su final:
“ANTES QUE SE VAYA
Lo conocí cuando yo era un extraño líder universitario y acudía a la oficina de Elba Leonor Ortiz Casas, la eterna secretaria de Univalle. De eso hace casi 60 años y desde entonces nos hemos considerado orgullosamente amigos.
Pese a nuestros temperamentos tan opuestos y a las vergajadas que uno y otro nos hemos cruzado, no dejamos de carcajearnos como los amigos viejos que se escupían pero antes del golpe de respuesta se sacaban el pañuelo para ofrecerse cómo pudieran limpiarse.
Nos hemos ayudado mutuamente en nuestros oficios no tan distantes. Pero sobre todo, nos resignamos él y yo a ejercer nuestras vidas de maneras opuestas y ahí se ha notado tanto la diferencia que hasta su discreta y resignada esposa, y madre de sus hijos, terminaba muchas veces por creer que yo era el cómplice de su truculento trajinar de viejo Don Juan, hasta que se convenció que yo no pasaba de ser igual a un abuelo comprensivo, que critica el accionar pero se resigna a no conseguir que cambie de actitud.
Muchas cosas he admirado de él y aplaudido con fervor. De otras me he distanciado por lo absurdas y genuflexas que terminaron siendo las escaleras de su vida.
Ahora, cuando la vida se le escapa y ha caído en la trampa de los médicos de ilusionar con tratamientos dolorosos la batalla contra el cáncer que lo invadió, le he escrito pidiéndole que con licor o con analgésicos de última generación se acerque al final amodorrado, a media caña, seguro que quienes le rodean en su esplendoroso hogar donde todos le han sabido perdonar podrán seguirlo viendo tocar el piano sin partitura, de memoria, igual a como lo hizo para pagarse su educación siendo el pianista de cada noche en el legendario Hotel Petecuy.
A ese recuerdo, a ese afecto que guardando las distancias nos permitió sostener una amistad por 60 años, apelo públicamente para rendir tributo en vida y antes que se nos vaya, a mi querido M. F., el inigualable H.F Césped de mis novelas.
Gustavo Álvarez Gardeazábal. El Porce, junio 23 del 2026″.
Escuche el tributo del Maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal, @ElJodario, a un amigo de su vida:


