Por allá en los años 80 y 90 el padre Javier Giraldo, desde la Compañía de Jesús, cumplía una labor destacada por los más vulnerables y por sectores de la sociedad que nadie quería, ni apoyaba.

Por esos mismos años promovió el CINEP, Centro de Investigación y Educación Popular, para investigar los problemas sociales de Colombia, la réplica estatal y, principalmente, la respuesta violenta que nacía de los grupos paramilitares, que ya permeaban la Fiscalía, el Ejército, el DAS y la Policía de Colombia.

Dos de los investigadores del CINEP eran Mario Calderón y Elsa Alvarado, asesinados el 19 de mayo de 1997 en un crimen que nació en la mente de Carlos Castaño y que ejecutó la banda La Terraza, gracias a información que le entregó el Ejército sobre ubicación, movimientos y direcciones de las víctimas.

La lucha entonces del Padre Javier Giraldo fue que ese asesinato, sumando al del padre de Elsa, Carlos Alvarado, quien estaba de visita en el apartamento ese día, no quedara impune y parcialmente lo logró, porque sus denuncias llevaron a que se condenara a 60 años de prisión a Juan Carlos González Jaramillo, a 45 años a Walter José Alvarez, como autores materiales, y a 55 meses de cárcel a Pablo Vanderley Vargas García, acusado de ser cómplice.

Pero, también, logró que se investigara en el expediente a Gustavo Upegui, principal accionista del Envigado Fútbol Club y además que el 11 de mayo de 2017 los homicidios de Mario Calderón y Elsa Alvarado, así como el de Carlos Alvarado Pantoja y la tentativa de homicidio de Elvira Chacón de Alvarado, padres de Elsa, fueran declarados “de Lesa Humanidad”, por lo que son imprescriptibles.

Hoy, martes 25 de agosto, se anunció que en Bogotá murió el Padre Javier Giraldo, a sus 82 años, uno de esos adalides de la lucha social que fue un honor conocer en un país que no admite disensos.

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