En medio de la incertidumbre económica hay que cuidar los ahorros y la pensión, que garantizan la calidad de vida en la etapa del retiro por eso nace una propuesta, pasar de pensionados a Propietarios y Rentistas.
Hoy el coliving se posiciona como una alternativa, al combinar comunidad, eficiencia del espacio y mayor rentabilidad, en un mercado global que alcanzó USD 8,98 mil millones en 2025 y proyecta un crecimiento anual compuesto de entre 13,5 % y 15,4 % hasta 2034. Es en pocas palabras una nueva forma de invertir con menor capital, que permite generar ingresos sin involucrarse en la operación del inmueble.
En Colombia, alrededor del 25 % de las personas en edad de retiro recibe una mesada contributiva, lo que evidencia la baja cobertura del sistema pensional. En este contexto, cada vez más personas buscan alternativas para generar ingresos, posicionando la inversión en finca raíz no solo como una forma de propiedad, sino como una fuente de ingreso a largo plazo.
Y en este escenario, comienza a tomar fuerza un esquema inmobiliario basado en coliving con renta administrada —como el rent pool—, enfocado en la generación de ingresos mensuales sin necesidad de gestión directa. Mientras el arriendo tradicional en Colombia ronda el 7 % bruto, esta alternativa busca mayor eficiencia mediante la optimización del espacio y una operación centralizada.
¿Qué es el coliving?
Este formato se apoya en una operación profesional que administra los activos de manera integral y distribuye los ingresos entre los inversionistas, permitiéndoles generar flujo mensual sin involucrarse en el manejo del inmueble.
Este enfoque ha sido desarrollado en Colombia por Camilo Borrás, fundador de Central de Rentas Aceleradas, quien propone una forma de inversión inmobiliaria orientada a la generación de ingresos más que a la ocupación del inmueble.
“Hoy el problema no es solo dónde vivir, sino de qué vamos a vivir en el futuro. Muchas personas están entendiendo que necesitan construir ingresos adicionales desde ya, más allá de la pensión”, explica Borrás.
Este esquema se apalanca en tendencias globales como el coliving, que combina vivienda flexible con comunidad, pero lo traslada a una lógica de inversión: espacios diseñados para maximizar ocupación, rotación y demanda.
Además de responder a nuevas formas de habitar —especialmente entre jóvenes profesionales y trabajadores móviles—, también se vincula a dinámicas sociales como el aumento de la soledad en entornos urbanos, donde se valoran cada vez más los espacios que integran interacción y comunidad.
Una de las principales barreras históricas en Colombia ha sido el capital de entrada en los negocios de finca raíz. Este tipo de esquema permite participar con montos más bajos —desde $38 millones COP—, facilitando el acceso de nuevos inversionistas al mercado inmobiliario.
“Más que comprar propiedad, se trata de construir tranquilidad financiera. La conversación está cambiando: ya no es solo tener vivienda propia, sino ingresos que te sostengan en el tiempo”, concluye Borrás.
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