La ley 80 de contratación en Colombia quería transformar la forma de entregar los recursos públicos en Colombia y adjudicar, transparentemente los contratos.

Pero, obvio, en Colombia hecha la ley hecha la trampa y ahora la Ley 80 de contratación es claro que la “…puerta de salida para trampear la ley se da, como siempre en la misma ley..”, señala Gustavo Álvarez Gardeazábal, @ElJodario:

“UN PAIS DE MENTIRITAS

La mayoría de los colombianos estamos convencidos que contratar con el estado es una forma rápida de enriquecimiento . Lo repetimos a diario , pero muy pocas veces averiguamos de donde surge esa idea generalizada.

Como llevo tantos días jodiendo conque Colombia dejó de ser una república democrática y representativa y se volvió la República Contractual, donde todo se hace por contratos y por contratistas, desde las campañas electorales hasta las leyes, un acucioso sabio de esos perendengues, don Gonzalo López Gaviria me ha dado una cátedra completísima sobre la peste llamada contratitis.

De allí he concluido que todo nace con la Ley 80 de 1993, la que ha sido adecuada en los últimos 31 años para que pueda ser usada expeditamente por los gobernantes. La puerta de salida para trampear la ley se da, como siempre en la misma ley.

Ella permite que todos los entes estatales pueden diseñar y aprobar sus propios manuales de contratación, saliéndose habilidosamente de la obligatoriedad de contratar bajo el estatuto general de contratación. Y es a través de esos manuales que aparece la figura del Régimen  Especial  y el capítulo de la contratación directa, que es el más usado porque no obliga a publicar las licitaciones en el Secop y ellas solo se publicitan cuando han sido adjudicadas y contratadas.

Por supuesto, como escudos protectores de la moralidad se inventaron los RUP, que se consiguen en Cámaras de Comercio pero que son tan engorrosos sacarlos que automáticamente anulan la posibilidad de obtenerlos para poder competir en las ofertas al estado.

De alli, entonces, vienen los diseños direccionados de los pliegos y los trucos de proponentes únicos o de los simulados para inutilizar la competencia. En otras palabras, mientras más oía la cátedra, más me convencía que Colombia es un país de mentiritas  porque la decencia y la honestidad desaparecieron como faros de la administración pública.

Gustavo Álvarez Gardeazábal. El Porce, marzo 28 del 2025”

Escuche el audio de @ElJodario sobre la Ley 80 de contratación en Colombia: