El 30 de abril de 1998, tras interceptar a un jefe paramilitar que hablaba de un sitio donde estaba toda la logística del paramilitarismo, el CTI de la Fiscalía allanó el lugar y encontró el Laberinto del Parqueadero Padilla.

Y allí casi todos los secretos del paramilitarismo. Era un laberinto de secretos compilados en decenas de disquetes de computador con el listado de todos los integrantes de cada frente paramilitar, sus alias, su información personal y hasta su salario y los días de pago, y, principalmente, quienes “donaban” para que ese andamiaje militar y violento estuviera activo.

Ahora Diana Salinas, directora de Cuestión Pública, recopila la historia y 28 años después (y cerca de 20 muertos originados por ese operativo) cuenta que es el Laberinto del Parqueadero Padilla y el Maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal, @ElJodario, lo analiza y presenta como el recomendado literario de la semana:

“Que lee Gardeazabal EL LABERINTO DEL PARQUEADERO PADILLA, editó Planeta

Todavía hay formas de innovar la manera de construir la historia. Es lo que acaba de demostrarnos Diana Salinas Plaza con su apabullante libro EL LABERINTO DEL PARQUEADERO PADILLA para registrar desde dónde y cómo se financiaron las autodefensas de los Castaño y, de paso, explicar cómo las convivir, pensadas para resistir los daños y crímenes de las guerrillas terminaron siendo cooptadas por las AUC.

No es fácil leerlo porque ella, usando la ingeniosidad que nos inculcaron a quienes nos graduamos en Letras en la Universidad del Valle, se apertrecha en una formalidad forzada para sacrificar la horma histórica y poder hacer aparecer la estructura total de este libro de 652 páginas como si fuese una partitura musical.

Desembrollarlo para no perderse ni traspapelar la proyección política que encierra, es difícil para el lector común de esta acelerada historia colombiana. Por supuesto mientras se lee y se arma el crucigrama (que no el pentagrama como la autora insiste) hasta el más tosco de los lectores reconoce la magnitud y finura del trabajo investigativo.

Es tanto y tan minucioso y armado con tales afanes de novela policiaca, que uno ve pasar nombres y apellidos de la oligarquía paisa como si nada porque el afán de ella es hacer girar concéntricamente todo lo sucedido desde las convivir hasta las argumentaciones de los abogados, alrededor de la figura cimera y responsable de Alvaro Uribe Vélez.

Como tal, el libro cumple un cometido que debe satisfacer a las pandillas intelectuales del  Externado y del Rosario pero resulta incapaz , pese  al acumulado de elementos que reúne en sus investigaciones, de hacerle el verdadero juicio a esa sociedad antioqueña, machista, católica, aristócrata y racista que armó con vergaja inteligencia una solución contra las guerrillas y terminó creando un monstruo más parecido a un pulpo que a las recuas de arriería con las que regaron la semilla de la violencia, la venganza y la ambición por los caminos de herradura de media Colombia.

Algún día, cuando se haga la historia macro de este país bastará entonces solo comparar el mapa de la expansión de la colonización antioqueña con el mapa de la violencia nacional, tanto de la partidista de la mitad del siglo XX como la del dominio de los ejércitos de los traquetos que hoy nos siguen azotando.

Ese día entenderemos no solo por qué EL LABERINTO DEL Parqueadero Padilla fue mucho más importante que la ansiedad de Diana Salinas en contarlo en clave de pentagrama.

Gustavo Álvarez Gardeazábal. El Porce, enero 24 del 2026”. Escuche el audio de @ElJodario sobre El Parqueadero Padilla: