Martha Ortiz Gómez renunció a la dirección del periódico El Colombiano y, como en los nueve años que estuvo en esa empresa, dejó más dudas que respuestas.
Incluso, su carta de renuncia mostró la polarización de su paso como directora de El Colombiano.
Mientras las redes sociales se llenaban de comentarios sobre Martha Ortiz, el propio periódico cerró la posibilidad de que los lectores comentaran la noticia, cuando sólo tres lectores habían dejado su opinión: Dos de ellos se alegraban y el otro se entristecía.

Y es que Martha Ortiz desde su llegada a la dirección dio de qué hablar. Primero por la decisión de cerrarle la columna de opinión a su tía y antecesora, Ana Mercedes Gómez, al tiempo que “importaba” desde Bogotá periodistas afines al santismo, para internamente iniciar una “poda” de comunicadores y fotógrafos antioqueños, de acuerdo a sus necesidades personales, o del corazón.
“Me retiro en paz con mi conciencia, puedo mirarlos a los ojos a ustedes, a la audiencia, los anunciantes y los socios, porque siempre he actuado con el corazón en el lugar correcto…”, dice uno de los apartes de su misiva.
Esas decisiones con el corazón en el lugar correcto, le dieron al periódico mala imagen interna, pero buena externa.
En lo interno, el ambiente laboral se reventó. “Nosotros la veíamos venir y nos agachábamos en el escritorio, para que pensara que no estábamos, o nos cambiábamos de pasillo”, dijo a www.rutanoticias.co uno de los redactores.
“A veces ella, o sus editores de Bogotá, miraban las fotos y nos decían “a esta foto le falta más blanco”, contó otro de los integrantes de la redacción.
Mientras que en el aire siguen las denuncias del periodista Germán Jiménez Morales sobre el acoso laboral y la crisis médica y psicológica que esto le generó.
¿Para dónde va El Colombiano?
Pero en lo externo, El Colombiano bajo la dirección de Martha Ortiz ganó. Hoy tiene una muy buena circulación, en medio de la crisis de los medios tradicionales (en el primer semestre sus resultados económicos fueron superiores a los 13 mil millones de pesos) y sigue gozando de credibilidad, a pesar de la forma en que ayudó al publicitar la encuesta que le dio el triunfo al alcalde Federico Gutiérrez.
Además, le quitó la extrema ideología conservadora al periódico y volvió más “liberal” el pensamiento editorial, influida quizá por su fallecido padre, Alfonso Ortiz, un extremo y sectario ideólogo del liberalismo.
La renuncia de Martha Ortiz se venía venir como una petición de los nuevos dueños de El Colombiano. Ya se había producido la de Luis Miguel de Bedout a la presidencia del grupo y faltaba la de la directora.
Diciembre será época de reconciliación, dependiendo de quien la reemplace. Aunque han pasado solo horas desde la renuncia de Martha Ortiz, se habla mucho del regreso de Ana Mercedes Gómez, para una dirección de transición y de recuperación del orgullo interno de ser empleado de El Colombiano.
“Los que mandan son los muchachos (los hijos de las familias Gómez Martínez que asumieron la propiedad accionaria al comprarle a los hijos de los Hernández Restrepo) y ellos nos pidieron que los “viejos» no nos metiéramos en el cambio de estructura”, le dijo Ana Mercedes a www.rutanoticias.co
- Pero, ¿te gustaría volver?
- Uno nunca deja de ser periodista”, contestó.