El terremoto del 10 de agosto dejó 123 personas desaparecidas, 120 mil personas afectadas, unas 35.263 viviendas dañadas y 167 entidades educativas en mal estado, pero aún así, Pereira sigue enfrentando los efectos del sismo y levantándose una vez más, señala el análisis del Maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal, @ElJodario:

PEREIRA NO SE RINDE

El pasado 30 de agosto miles y miles de pereiranos se reunieron en Plaza Victoria a celebrar no el tradicional aniversario de fundación de la ciudad sino para participar en una velatón impresionante donde todos, (y ahí  cabe mucha gente), tenían sus celulares encendidos para decirle a Colombia y a las generaciones venideras que Pereira no se rinde.

El daño que le ha causado el terremoto es impresionante porque si se ve calle por calle, se encuentran las casas de Corocito sostenidas por la eterna guadua para que sus fachadas no se vengan al suelo. Y si se recorre las calles del centro, parece más una ciudad bombardeada por los días de la segunda guerra mundial.

Por alguna razón, que deberán explicar algún día geólogos y funcionarios de la oficina de Control Urbano, la destrucción en Pereira parece selectiva.

Y si se la mira desde los drones que la han filmado es más sobresaliente aún porque en una manzana hay ocho o  diez casas sin techo y en la otra, la destrucción es saltarina, una casa si, un edificio no, o al revés. Es probable que Pereira no tenga el mapa de zonificación geológica que el OSO le hizo a Cali, y que sus funcionarios venales y sus constructores ambiciosos  no quisieron aplicar.

Es probable que si lo posea y que no solamente la experiencia de quienes habían resistido los otros terremotos de los últimos treinta años y saben encima de cuales cañadas malditas insistieron en reconstruir después de cada tembladera destructora.

No importa ya. Si la cagaron, se limpia. Si no lo sabían, aprenda y exijan el mapa geológico que vete áreas y recomiende estructuras. En eso consiste no rendirse.

Si el edificio Satiago Londoño, emplazado frente a la estatua inolvidable del Bolivar de Arenas Betancur, se vino al suelo después de haber resistido otros tres tembleques durante su vida, es porque la vejez también tocó sus entrañas. No rendirse es aplicar sabiduría y exigir honradez a propietarios, funcionarios y constructores.

Gustavo Álvarez Gardeazábal. Septiembre 4 del 2026. Escuche el audio de @ElJodario sobre Pereira y los efectos del terremoto del pasado 10 de agosto: