Ramon Jesurún, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, y su hijo, se presentaron esta tarde de lunes ante una corte de Miami, y pagaron, cada uno, dos mil dólares para salir de la cárcel.
Esa “fianza” les permitirá estar en libertad mientras se define su situación jurídica, tras ser señalados de golpear a una encargada de seguridad de la Copa América USA 2024.
Desgraciadamente, estará ante los estrados judiciales por esa agresión, que es grave, y no por la reventa de boletas, denunciada en Colombia.
Ese “chancuco” aún está bajo investigación sin que se conozca qué pasará en él con Ramón Jesurún, Presidente de la Federación Colombiana de Fútbol. Además, se conoció que esa «reventa» habría generado «ganancias de 13 mil millones de pesos.
¿Cómo fue la reventa de boletas en Colombia?
Desde el año 2015, Ramón Jesurún, Álvaro González y Luis Bedoya, directivos de la Federación Colombiana de Fútbol y la Dimayor, son investigados por la reventa de boletas para los partidos de la eliminatoria al Mundial de Rusia, en un extraño proceso jurídico en el cual fue sancionado, por la Superintendencia de Servicios Públicos, Tu Ticket YA, que era la plataforma encargada de vender las boletas, mientras que en la Fiscalía General de la Nación el proceso contra Jesurún, Bedoya y González ¡se quedaba quieto!.
El escandalo fue mayor con las boletas para el partido entre la Selección de Colombia y la de Brasil, las cuales se comprobó que fueron revendidas en valores que superan hasta diez veces su precio original.
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Bedoya no alcanzaría a disfrutar del negocio porque fue capturado en medio del escándalo del FIGA Gate, que involucró a dirigentes del fútbol mundial que vendían las sedes para torneos mundiales y regionales o recibían “comisiones” de los equipos o países que querían organizarlos.
Posteriormente, Bedoya se entregaría a la justicia de Estados Unidos y se convertiría en testigo contra otros diferentes.
Cuando toda Colombia preguntaba por el avance del proceso en la Fiscalía, este lunes se conoció que Ramón Jesurún pasó la noche en una cárcel de Miami, pero no por la reventa de boletas sino por “golpear a una funcionaria”, en medio del caos creado en la logística, vigilancia y acceso a la final de la Copa América.
Aun no hay claridad si la fianza le permitirá “salir de Estados Unidos” o lo obligarán a quedarse en ese país hasta que lo juzguen, por agresión y no por el chanchullo de la reventa de boletas.