La Tumba de Gustavo Álvarez Gardeazábal ya está construida, a su gusto y antojo, en el Cementerio de San Pedro, en Medellín.
PUEDE LEER: https://rutanoticias.co/tomas-carrasquilla-quedo-en-la-diestra-de-gustavo-alvarez-gardeazabal/
Precisamente a esa tumba de Gustavo Álvarez Gardeazábal, rodeada por la de Tomas Carrasquilla y la de Jorge Isaac, el maestro Gardeazábal, @ElJodario, quiere que le gente la llene de flores, cuando la parca lo visite.
¿Por Qué?, porque su voluntad hace tiempo está escrita y nos la recuerda hoy en www.rutanoticias.co:
“Inúndenme de flores
Cuando hacía campaña para ser gobernador del Valle hace 27 años conocí a Alonso Garcerá, un fotógrafo aficionado que me tomó unas instantáneas, como así se llamaban, en el Parque Caycedo. Desde entonces él ha seguido apareciendo, con una mujer o con la otra, en todos los eventos que realice en Cali y, de vez en cuando para visitarme de paso al santuario del Divino de Ricaurte.
Y tanto en Cali como cuando va a peregrinar, siempre me trae un ramo de flores amarillas.
La semana pasada, en la estruendosa presentación que hice de la reedición # 13 de mi novela El Último Gamonal en la Feria del Libro, él estuvo allí con su ramo de amarillas y yo entré con ellas en la mano.
Alguno de los asistentes preguntó por qué siempre iba florecido a dictar conferencias y ante cámaras dije lo hacía porque aspiraba que cuando me vayan a enterrar en mi mausoleo del Cementerio Museo de San Pedro en Medellín, me inunden de flores.
Como tengo un sentido muy claro y quizás poco común sobre la muerte y he sido cultivador de plantas desde muy chico y orquidiota desde hace más de 60 años, me fastidian esos obituarios y avisos fúnebres donde los deudos invitan a las exequias pero ponen como condición un “ por favor no enviar flores. Ayude al Hospicio X”. . .
La gloria y la muerte siempre han estado a lo largo de la vida de la humanidad acompañadas de flores. Las religiones han usado y abusado de ellas. Los triunfadores en Oriente y Occidente reciben collares de flores. Los ataúdes son bañados en los colores y las frescuras de las flores.
Pedir entonces que el día que yo muera y lleven mi cadáver a reposar a lado de Jorge Isaac y Tomás Carrasquilla me inunden de flores no es ni llamar al demonio ni pedir la presencia de los ángeles. Es un capricho de quien ha sembrado una orquídea y esperado años hasta que florezca.
O el vano deseo de un iluso que aspira cuando esté muerto mirar su funeral través de una ventanita desde la otra vida, en la que no creo.
Gustavo Álvarez Gardeazábal. El Porce, noviembre 21 del 2024”.
Escuche el audio sobre la tumba de Gustavo Álvarez Gardeazábal: