“…No sé qué es peor, si estos mafiosos que no saben qué hacer con tantos dólares o esta oligarquía quebrada detrás de los malos vendiéndoles sus propiedades…”, dijo públicamente Horacio “El Loco” Jaramillo en los años 80 cuando Pablo Escobar y sus “amigos” mandaban y esa sangre pulcra que recorría sus venas se vio reflejada 40 años después cuando su hija, Paula Jaramillo del Corral, fue reconocida por el trabajo silencioso, y principalmente de enlace entre testigos, medios de comunicación y órganos de control,  contra la corrupción de Daniel Quintero y sus secuaces.

Hoy, cuando ese trabajo se visibiliza, hay que contar que cuando Daniel Quintero empezó su asalto a los dineros públicos de Medellín Paula Jaramillo del Corral, algunos empresarios, entre ellos Cristian Halaby, pocos medios de comunicación, el concejal Alfredo Ramos, el diputado Luis Peláez y muchos testigos que trabajaban en la Alcaldía de Medellín se unieron para denunciar lo que pasaba.

Pero era un trabajo difícil unir tantas voces, tan disímiles en sus pensamientos, gustos y tendencias políticas y por eso todos llegaron a «La Cueva”, que es su oficina y sede de múltiples reuniones y punto de encuentro de estas reuniones ciudadanas, donde llegaban quienes se oponían al robo del presupuesto de Medellín y que aun lo hacen hoy, cuando ya Daniel Quintero y sus secuaces no son gobierno y sí son “imputados”.

¿Por qué Paula Jaramillo del Corral pide justicia?

Precisamente ese trabajo de “unir” a la gente alrededor de la defensa  de Medellín llevó a que el diputado Luis Peláez le entregara a Paula Jaramillo del Corral, y al empresario Cristian Halaby, la  orden Mérito Cívico y Empresarial Mariscal Jorge Robledo, en grado plata, otorgada por la Asamblea Departamental de Antioquia.

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Paula Jaramillo del Corral Juliana Hernández Ruta Noticias

“…Nunca nos hubiéramos sentado en la misma mesa por disímiles, era gente que ofrecía sus talentos, mínimos o máximos, para esta cadena de cuidado de Medellín y quiero darles un aplauso a ellos, a todas esas personas que hoy siguen acá cuidando a Medellín…Debo ser sincera que el trabajo era “Por Medellín” y que ahí le di la mano a  muchas personas que en otros momentos no encontraría en mi vida ”, dice al recibir la condecoración.

Y agradece a todos, aunque cuestiona que las denuncias de Alfredo Ramos y de Luis Peláez, que suma él solo 17 procesos contra Daniel Quintero y sus secuaces, avanzan lentamente en los entes que ya deberían haber promulgado sentencias:

“…Nos hemos visto muy solos en esta lucha contra la corrupción, en algunos momentos en este asalto a la buena fe de Medellín…sin duda la justicia nos ha fallado, hemos sentido la ausencia…”

¿De Pablo Escobar y sus secuaces a Daniel Quintero y sus secuaces?

Pero, para ella, quedan estamentos, como la Veeduría y Sinpro (Sindicato de EPM), personas, como Alfredo Ramos y Luis Peláez y medios que defendieron y defenderán a Medellín…»afortunadamente la plata no lo compra todo…hemos defendido nuestra casa y me siento en paz, somos la voz de millones de ciudadanos …a quienes se dedicaron a investigar,  gracias la Veeduría, a los medios que entendieron su deber con la sociedad, hay que apoyar a los medios de comunicación, como usuarios, como lectores, como anunciante, es la mejor inversión, aquí están El Colombiano, IFM, RutaNoticias, algunas fuentes anónimas, Caracol Radio, RCN Radio, Bluradio… todos esperamos ver la justicia llegar, esa justicia tiene que ser el signo para la sociedad, no más asalto a Antioquia…”, dijo

40 años después de que “El Loco” Jaramillo dijera en voz alta lo que muchos pensaban de Pablo Escobar y sus secuaces, Paula Jaramillo del Corral demuestra que la sangre de los padres guía los caminos de la vida:

Discurso de Paula Jaramillo del Corral al recibir la Orden Mariscal Jorge Robledo:

“GRACIAS Señores Diputados y Señoras Diputadas, un honor recibir esta distinción. Gracias Diputado Luis Peláez por esta iniciativa.

Un saludo especial a los que nos acompañan y a Cristian, quien hoy recibe un merecido reconocimiento y con quien me une la amistad y la defensa de Medellín. Varios factores confluyen para estar hoy aquí ante este bello gesto de su parte: el legado familiar, tanto paterno como materno, la educación a la que tuve el privilegio de acceder, pero sobre todo el ejemplo. Vimos a unos padres y tíos trabajar por sus sueños, pero también por los de los demás, siempre generosos y con una gran conciencia social y humana del cuidado de los otros, sin soberbias, sin pretensiones desbordadas de ambición, siempre con grandeza en el corazón y con los principios y la integridad como ruta única del camino.

Nos educaron para ser ciudadanos del mundo, ver más allá de nuestras montañas, pero también a abrazarlas y entenderlas. Mi íntima relación con la cultura no me era lejana; pues en nuestra casa El Loco y Martha Luz, nuestros padres, eran cultura, eran el mundo traído a Medellín. Su icónico restaurante La Bella Época nos acercó al arte y a la política y así nos relacionamos con un aporte cultural de ciudad especial.

Cada domingo de elecciones era un día de fiesta y entrega en nuestra casa. Nuestros padres han apoyado a candidatos decentes siempre. También nos tocó una herida profunda, ser la generación de la época más dura del narcotráfico y ver a nuestros padres en una defensa férrea de los principios de legalidad y decencia. Así es que soy simplemente una extensión de ellos, y eso, sumado a la historia y el contexto, y si lo vemos bien, al destino, hoy estoy aquí frente a ustedes.

Me considero muy antioqueña y muy bogotana, y eso me da mi obsesiva postura de siempre tender puentes y de rechazar el regionalismo radical que solo segrega. Mis afectos y mi vida laboral están entre la capital y la región, un balance perfecto. Mi vida en Bogotá la atesoro y agradezco, la relación vital con los medios de comunicación y con esos grandes amigos del periodismo, me ha permitido conectarme con el país y entender de cerca los desafíos y dolores de Colombia, sus luchas y su inmensa belleza y mi profesión elegida de comunicadora, es mi motor diario.

En 2004 el cine tocó mi puerta justo cuando el presidente Uribe acababa de presentar la extraordinaria ley de cine, y entonces llegó a mi vida Rosario Tijeras, la película, y ella, la bella Rosario me regresó a Medellín. Recorrí una ciudad a la cual le había dado la espalda, presa del miedo y del fastidio de una cultura narco que se había apoderado de mucho de ella. Pero rápidamente me enamoré profunda y eternamente de Medellín. Desde ese bello año 2004 elegí a Medellín como propósito y desde entonces todo lo que nace de mi alma la abraza con fuerza y bondad.

He tenido la inmensa fortuna, gracias a los alcaldes Sergio Fajardo, Alonso Salazar, Aníbal Gaviria y Federico Gutiérrez, de poder servirle a Medellín en sueños de sus administraciones que se convirtieron como propios para mí y para mi equipo en Grupo Trébol Comunicaciones y en sueños de otros que han sido recibidos por lo público de manera contundente. El cine, la Feria de las Flores, El Premio y Festival Gabriel García Márquez de Periodismo, el Hay Festival, Medellín abraza su historia y Juanes con los eventos de ciudad que hemos gestado y claro, ¡por los que vienen! Trabajar por ellos es un regalo para mi alma.

Me siento afortunada de poder unir esfuerzos para que esos sueños se convirtieran en realidades colectivas. La prensa ha sido siempre una aliada fundamental para el logro de estas iniciativas de ciudad. Pero nada podría hacerse realidad sin quienes siempre le dan su rotundo sí a Medellín: los empresarios antioqueños ejemplares.

En Medellín, trabajar por los proyectos de ciudad es un verdadero lujo. Aquí no es qué hacemos, es cómo lo hacemos. Todo se hace posible con ellos en Medellín. Debo decir que los reconocimientos a nuestro empresariado se han quedado cortos.

Así fue entonces como Medellín se convirtió en mi permanente carta de amor. Por eso cuando me percaté en agosto del 2019 del macabro asalto a Medellín, mi destino era previsible; activé la periodista que habita en mí, abrí las puertas de mi casa, la cariñosamente bautizada Cueva, y tendí los puentes para congregar ciudadanos y líderes. Así conformamos una ruta de trabajo guiada por las prácticas éticas. Rápidamente, fueron llegando amigos de siempre, familiares, personas que no conocía, expertos en temas, políticos impecables de todas las ideologías y personas con quienes algunos jamás hubieran pensado sentarse en la misma mesa: todos llegaron a esas sillas.

En medio de una retadora pandemia, que nos copaba el tiempo por la supervivencia física y laboral, por contener los empleos, las familias y el país, sacamos energías y talentos para unirnos y pusimos por encima de cualquier diferencia, que no eran menores, eso que tanto queremos y cuidamos, a nuestra Medellín. Muchos están hoy aquí y quisimos invitarlos en representación de la sociedad antioqueña para compartir esta parte del reconocimiento que se nos hace por su valiosa contribución. Un aplauso fuerte para ustedes. Nos hemos visto por tiempos muy solos en esta lucha contra la corrupción y el asalto a la buena fe de Medellín. Sin duda, la justicia nos ha fallado, hemos sentido la ausencia y hemos visto la lamentable connivencia de muchos. Lo he llamado la soledad Antioqueña.

También descubrimos lo frágil que es nuestra institucionalidad cuando nos vemos enfrentados a la ambición premeditada de quienes ponen sus intereses por encima de la sociedad. Pero hay muchos que se unieron al cuidado. Gracias a quienes se tomaron el trabajo de entender de que Medellín estaba siendo víctima de un orquestado plan mezquino, vilipendioso, engañoso, calumnioso, maltratador, corrupto, con tomas hostiles incluidas.

En mi casa vivimos en carne propia el asalto a la decencia. Convivo con un hombre impecable, íntegro. Claramente no me permitiría nada distinto. En él está representado ese empresariado antioqueño que por décadas se ha preocupado por el progreso de los ciudadanos. Empresas antioqueñas que son sinónimo de desarrollo social y son orgullo de ciudad y de país. El legado de este empresariado es y será parte del camino hacía un sector privado con visión y compromiso de país. A pesar de los sorpresivos desencantos, el tiempo nos ha dado la razón y nos la dará, los mafiosos y corruptos siempre fueron otros. Se revelará la verdad ante los ojos de los incrédulos, los mentirosos, los sesgados, los ventajosos, los que se acomodaron, los apáticos, los indolentes, los corruptos y los que no quieren ver.

Por fortuna no todo lo compra la plata. Para algunos, aún quedan los principios que no tienen precio, a ellos que saben bien quienes son, GRACIAS. El costo a nivel personal ha acompañado este camino, perdí amigos, todo producto de mí siempre voz franca que llevo en alto, pero gané otros extraordinarios con quienes hemos dado esta defensa de nuestra casa, Medellín. Me siento en paz pues sé que mi ímpetu tiene siempre un bien superior. Hoy nosotros, Cristian y Paula, somos aquí la voz de millones de ciudadanos. Hoy representamos también a quienes se levantaron a marchar, a quienes compartieron cada mensaje importante por sus redes, a quienes dijeron no a la corrupción en los cargos públicos, a quienes se movilizaron. Gracias a quienes han tenido el valor de denunciar, de contar las barbaridades del asalto a los dineros públicos y a quienes se han atrevido a investigar.

Gracias a los pocos que se pararon a defender el asalto a nuestras empresas insignia. Gracias a la veeduría, gracias a los medios que entendieron su deber con la sociedad. Apoyar a los medios de comunicación como usuario/lector/consumidor/anunciante es la mejor inversión para la permanencia de la democracia. El periodismo informa, vigila, cuestiona al poder, devela y cuida al ciudadano y, sin duda, es ese periodismo valiente, sumado a los gritos ciudadanos, los que han ejercido la presión en los órganos de control a lo público.

Algunos que desde Medellín alzaron y alzan su voz para contar la verdad están hoy aquí con nosotros. Esperamos ver la justica llegar porque el símbolo de la justicia tiene que ser ejemplar para una sociedad. No más jaques a Antioquia. Mi invitación también es a preguntarnos ¿por qué nos pasó lo que nos ha pasado? ¿cómo llegamos a eso? El espejo es necesario, siempre hay que mirarlo para entender.

Enseñémosles a nuestros hijos sobre el entendimiento y el valor de lo público, sobre la importancia de votar, pero vamos todos más allá, porque votar no es suficiente. Apoyemos a los candidatos decentes. No dejemos que los corruptos coopten las urnas. Sencillos gestos de apoyo serán una millonaria cadena de éxito. Son muchos los políticos decentes y los necesitamos y nos necesitan. Los invito a tomar posturas con valentía, a no acomodarnos, a ser solidarios y a salir del estado de obediencia y, por supuesto, a ser veedores de todos los gobiernos y gobernantes.

Siempre los ciudadanos somos el poder que cuida lo público. Medellín nunca ha necesitado de un cambio estructural. Se trata siempre de buscar la evolución de un modelo exitoso, no de su destrucción. Nos hemos enfrentado juntos a la oscuridad y siempre la hemos vencido juntos. Cuando quisieron dividirnos y cuestionar nuestro legado, echamos mano del ADN paisa, tendimos nuevos puentes entre la ciudadanía y fortalecimos la unión. Eso fue y es esperanzador. Ese actuar juntos, entre lo público, lo social, empresarial y académico ha sido nuestra mayor fortaleza como ciudad.

Nuestro reto será siempre cuidar a la amorosa y frágil Medellín.

GRACIAS a Mi Padre en el cielo y a mi Madre por su ejemplo, a las familias Jaramillo y Del Corral, a Carolina y Lucas mis hermanos, a Oriana y Emiliano mis sobrinos, a David mi pareja, a los amigos de siempre, a los nuevos, a los colegas periodistas, a los empresarios, a cada jefe y empresa especial en mi vida, a cada empresa que se suma a los sueños, a cada artista, creador o persona con la que hemos trabajado por sus sueños y por los colectivos y a mi equipo de Grupo Trébol, gracias por creer en lo que a veces se ve quijotesco pero que abrazan con el mismo amor con el que lo abrazo, la cultura como transformación. Gracias por el regalo de contribuir a embellecer la cotidianidad.

Un honor cuidarte, Medellín de mi alma. Somos lo que dejamos a los demás en el paso por la vida. Paula Jaramillo del Corral”