Nada se pierde en las fincas cafeteras y así aparece el café pasilla, ese que está compuesto por los granos defectuosos, partidos, picados o parcialmente consumidos por insectos y los granos inmaduros, que se descartan durante el “Beneficio” y que son molidos y vendidos, a precios menores. Y ese es desde hace décadas el engaño de la Federación de Cafeteros con los consumidores, señala el maestro Gustavo Álvarez  Gardeazábal, @ElJodario, en su escrito diario para www.rutanoticias.co:

“NOS TIENEN TOMANDO PASILLA

No fue sino que los señores de Nutresa, (aprovechando la baja del dólar), anunciaran con bombos y timbales que su Café Sello Rojo bajaba de precio para que el gerente de la Federación de Cafeteros saliera a oficializar lo que hace rato veníamos denunciando en estas crónicas: que el café que nos permiten tomar a los colombianos es café pasillla, importado de los países vecinos, así nos lo hagan aparecer ante propios y extraños como puro café colombiano.

Este engaño miserable que Colombia debería cobrarle a los cafeteros que por décadas nos mantuvieron bellacamente desinformados surgió cuando la diferencia entre el café suave colombiano en el mercado de NY y Londres tenía un sobreprecio ( que aun mantiene). Ni cortos ni perezosos los dirigentes cafeteros descubrieron la fórmula mágica para aumentar producción: la de importar a menosprecio el café pasilla de los vecinos para ponernos a consumir a los colombianos huevones y  así  exportar absolutamente todo lo que las matas de café producen en nuestras montañas.

Según las cifras del gerente del gremio engañador, nos tomamos un poco más de 2 millones de sacos y de ellos millón y medio son pasilla importada.

Esa deshonestidad sostenida y cultivada por años podría  compensarse si Abelardo prohíbe la importación de café y al tiempo deja subir la libra en el mercado colombiano hasta igualar lo que les pagan a los angurrientos por vender con sobreprecio en NY.

Muy probablemente con un café tan caro tendrían muchos compatriotas que dejar de tomar su taza diaria pero las fábricas de marcas deberían garantizar que el café que venden si es verdaderamente colombiano.

Así mismo el Comité de Cafeteros y la Asamblea General que se reúne cada diciembre deben pedirnos públicamente perdón a todos los colombianos por habernos engañado tantas décadas. ¿O seremos tan huevones que seguimos tomando el café pasilla extranjero creyendo que es cafecito colombiano ?

Gustavo Álvarez Gardeazábal. Septiembre 10 del 2026”. Escuche el audio de @ElJodario sobre el engaño de la Federación de Cafeteros que nos vende café pasilla como café puro colombiano: