En el año 2023 Susana Mohamad, entonces ministra del Medio Ambiente de Colombia, señaló que el gobierno invertiría 40 millones de pesos en cada uno de los hipopótamos de Pablo Escobar que iban a ser esterilizados, hablando de unos 40 a 60 ejemplares a los cuales se les aplicaría esa práctica médica para evitar su reproducción.

Hoy, tes años después la ministra es Irene Vélez y tras invertir cerca de 1.400 millones de pesos en 35 ejemplares que alcanzaron a ser ubicados, adormecidos y esterilizados, la funcionaria señaló que la nueva medida será matar a los hipopótamos de Pablo Escobar.

En los años 80, según Juan Pablo Escobar, su padre se trajo de un criadero de animales salvajes de Dallas, Texas, a Pepe y 3 hembras para la Hacienda Napoles, como parte central de un grupo de animales que conformarían el mayor zoológico privado de Colombia.

A la muerte de Escobar en diciembre del año 1093, y a la toma de la Hacienda Nápoles por el gobierno, los animales empezaron a desplazarse por ríos y fincas circundantes y hoy se considera que son entre 160 y 170 animales en una zona que abarcaría 4 departamentos del país y unos 150 Kilómetros cuadrados.

El temor es que esa población poco a poco siga creciendo y, se calcula, que en unos diez años podría llegar hasta 500 animales, acá uno de los cuales consume cerca de 50 kilos de plantas diariamente. Además de afectar el hábitat del manatí,  ya que esta es una especie declarada como exótica invasora, tienen características de agresividad y su presencia representa afectaciones en los ecosistemas y riesgos para las comunidades que los rodean.

¿Cómo controlar a los hipopótamos de Pablo Escobar?

En el año 2023, el gobierno intentó frenar su expansión y se habló de dos acciones: trasladar a 70 de ellos a México y la India, con un costo de 3.5 millones de dólares, pero de ese plan nunca se supo qué pasó o porqué lo cancelaron. Además, se contrató, con Cornare, esterilizar a por lo menos 40 de los animales, logrando llegar a una cifra total de 35.

Pero ese proceso es complicado y además de ubicarlos, sedarlos y hacer la intervención, los veterinarios se ven en inmenso peligro dado que es un animal que puede pesar hasta 3 toneladas (las hembras de 1.300 a 1.500 kilos y los machos de 1.500 a 3 mil kilos), peso con el cual una embestida contra una persona, si el animal queda mal sedado,  se vuelve mortal.

Este lunes, la Ministra solo señaló que como ningún país ha querido recibir ejemplares, se procederá a eliminarlos y se podría hacer de dos formas, uno con disparos a su masa cerebral, practicados por cazadores experimentados, o dos la aplicación, con el animal sedado, de medicamentos y químicos que lo lleven a la eutanasia.

«Sin esa acción es imposible controlar la población», dijo la Ministra Irene Vélez.